Se acerca la huella de CO2 en las etiquetas de los alimentos
Artículo publicado el 3 de Octubre de 2011
En los últimos tiempos, por razones de sanidad o seguridad, los productos agroalimentarios han visto aumentar las leyendas en sus etiquetas. Ello ha despertado las reticencias de las industrias y también las críticas de los consumidores por el uso de una letra tan pequeña que es difícil de leer en el momento de la compra. A este conjunto de mensajes sobre el contenido, la composición, el origen o el mantenimiento de un producto se añade ya -y se va a generalizar a corto plazo- la inclusión de una nueva: la huella de carbono, un indicador que recoge la cantidad de gases causantes de efecto invernadero que se emiten en el ciclo de vida de un producto desde su producción hasta su comercialización. Respondiendo a la creciente sensibilidad social ante el calentamiento de la Tierra, el cálculo y la información sobre la huella de carbono constituyen actividades en las que ya están implicadas las firmas de normalización, los grandes grupos de distribución alimentaria, la Unión Europea y diferentes Gobiernos. Por razones comerciales o de imagen, como un compromiso con el medio ambiente, son varios los grandes grupos de distribución -Tesco, Wal-Mart, E. Leclerc, Marks & Spencer- que exigen ese etiquetado a la industria agroalimentaria. Sin embargo, al margen de que hoy tenga un componente de imagen, la realidad es que la huella de carbono puede tener un gran impacto económico sobre las industrias y los productores en general. En esta línea también se hallan multinacionales alimentarias, que exigen ese dato a sus proveedores en origen y que deciden comprar o no determinado producto en función de si son capaces de proporcionarlo. Aunque la exigencia de su aplicación generalizada puede producirse a corto plazo, hoy no casi hay nada hecho. Es indispensable desarrollar una nueva legislación sobre el ecoetiquetado para lograr una armonización de la metodología utilizada para su cálculo con datos comparables y evitar así una proliferación de sellos distintos que provocaría una mayor confusión. Vidal Maté (EL PAIS)
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