Estrategias de sostenibilidad en productos y servicios

Cambio Climático

Artículo publicado el 19 de Diciembre de 2011

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Artículo publicado el 1 de Junio de 2011

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La energía renovable términos y tecnologías no contaminantes nos evoca seguramente imágenes de los paneles fotovoltaicos para captar la radiación solar  del desierto, los olinos  de viento girando lentamente en el viento, y las grandes presas generadoras de energía hidroeléctrica. Sin embargo, existe otra tecnología de energía limpia cada vez más importante que el consumidor medio no conoce: la recuperación del calor residual. La recuperación del calor residual emplea un proceso que ha existido desde la década de 1960 llamado el ciclo orgánico de Rankine (ORC), que se integra fácilmente en infraestructuras existentes de fabricación. Las unidades ORC capturan el calor que está siendo emitido a la atmósfera y lo convierte en electricidad  libre de CO2. Esta tecnología ocupa un espacio relativamente pequeño si lo comparamos con las alternativas, aproximadamente del tamaño de un camión. El interés en los sistemas que utilizan este tipo de generación de energía va en aumento ya que las empresas buscan maximizar la eficiencia de las inversiones y las infraestructuras existentes. El mercado de la recuperación del calor residual es prácticamente ilimitada. Según los investigadores de la Universidad de California Berkeley, los EE.UU. consumen actualmente alrededor de 100 cuatrillones de BTU de energía al año. Sin embargo, entre el 55 y 60 cuatrillones de BTU se pierden en la atmósfera en forma de calor. Con la tecnología ORC estas emisiones podrían ser aprovechadas in situ para generar electricidad sin emitir  CO2, que podría ser aprovechada en el propio  proceso de fabricación. La industria papelera, de la madera, de cemento y las centrales eléctricas están especialmente bien adaptados para los sistemas de recuperación de calor residual, ya que consumen grandes cantidades de electricidad y mantienen el calor residual constante  con temperaturas entre 200 ° y 400 ° F.

Fuente: Climate Change News - ENN

 

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Artículo publicado el 20 de Enero de 2011

Contenido clasificado en : Cambio Climático Efecto Invernadero

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En nuestro anterior post comentábamos la nueva campaña de carrefour orientada a situarse como una compañía preocupada por el medio ambiente y por los consumidores. Hoy publicamos una nueva "píldora" de esta campaña, dedicada a los productores locales. La multinacional muestra mediante este vídeo la importancia de los productores locales para proveer alimentos en sus lineales. Esta camaña es una muestra de que las grandes superficies son conocedoras de que cada vez más los consumidores valoran este tipo de iniciativas, están más preocupadas del origen de los alimentos que consumen, del efecto que su producción tiene en el medio ambiente. En este marco surge el llamado "compromiso carrefour" que entre otros objetivos se plantea la reducción del efecto invernadero, disminuyendo las emisiones de CO2 y ahorrando hasta un 8% la energía de sus centros por metro cuadrado.. Es también un objetivo de Carrefour implicar a sus proveedores de modo que se comprometan en la reducción de CO2. No es aventurado pensar que a medio plazo las empresas que deseen ser proveedores de la multinacional deben tener certificada la huella de carbono de sus productos. ¿estás preparado?

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Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2011

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En Co2 Consulting nos gusta hablar de utilidad y de rentabilidad cuando explicamos nuestros servicios, es por ello que los resultados obtenidos permiten a nuestros clientes productores mejorar el conocimiento de sus procesos no sólo desde un punto de vista medioambiental, sino también en términos de eficiencia energética y consecuentemente, de rentabilidad económica. Estos beneficios descansan en un profundo conocimiento de la metodología del cálculo de la huella de carbono. En esta serie de artículos trataremos de compartir con nuestros lectores parte del conocimiento en el que se basan nuestros trabajos. En nuestra primera entrega trataremos de responder a la pregunta de ¿cómo se calcula la huella de carbono de un producto?Los consumidores estamos cada vez más preocupados por el medio ambiente. Esto se refleja en nuestras decisiones de compra, de forma que cada vez se tiene más en cuenta el las implicaciones medioambientales en la compra de uno u otro producto. Como consecuencia directa los minoristas y proveedores de primer nivel han respondido mediante el fomento de sus proveedores para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. Esto se ha llevado a cabo principalmente mediante el establecimiento de contabilidad de la llamada huella de carbono. Pero, ¿qué es la huella de carbono? ¿cuál es la metodología empleada para medir este parámetro?. Conceptos previosPara entender el cálculo de la huella de carbono debemos entender tres conceptos: huella de carbono, unidad funcional y ciclo de vida.Cuando hablamos de huella de carbono nos referimos al total de emisiones de gases de efecto invernadero producidos por una actividad particular o entidad a lo largo del ciclo de vida para un determinado producto y unidad funcional que se declara.Una unidad funcional se puede definir como una cantidad conocida de un producto resultante de una cadena de suministro para su empleo como unidad de referencia para el cálculo de las emisiones asociadas al producto (ISO 14044:2006, 3.20). Normalmente la unidad funcional corresponde bien a una cantidad de producto presentado al cliente en el formato específico sobre el que se etiqueta (p. ej. Bolsa de patatas fritas, litro de aceite, prenda de vestir) o bien a una cantidad típica de consumo (250 g de conservas, 100 ml de aceite, etc.). El término ciclo de vida se refiere a la sucesión de fases o etapas de un producto desde la adquisición de las materias primas hasta el final de su o su generación a partir de los recursos naturales, hasta el momento en que se considera el fin de ciclo: bien otro negocio (B2B), bien la disposición final por el consumidor (B2C) (ISO 14040:2006, 3.1).Cálculo de la huella de carbono.Existe un cierto consenso en la bibliografía internacional, que la norma de referencia sobre la que realizar la guía metodológica sea la PAS 2050:2008. La metodología de cálculo propuesta es la que se resume en el siguiente figura 1 descripción metodológica del proyectoCon anterioridad a analizar el ciclo de vida del producto dentro del proceso de cálculo, se ha de elegir el modelo de ciclo de vida o el modelo de negocio elegido. Esta definición pasa por acotar si se trata de:• Una cadena de suministro de un negocio a otro (ciclo B2B o bussines to bussines) en el cual se incluyen las emisiones desde la entrada de materias primas en el negocio evaluado (por ejemplo la compra de aditivos o tratamientos foliares o la adquisición de piensos para una granja) hasta la salida y puesta en el cliente receptor de la facturación del producto (por ejemplo las emisiones asociados al transporte y logística hasta ese receptor). Este mapa incluye todas las etapas en la vida del producto o ingrediente, hasta que se entrega a otro fabricante o a la plataforma logística que hace posteriores modificaciones del producto.• Una cadena de suministro completa de negocio a consumidor (ciclo B2C o Bussines to Consumer) que integra cualquier emisión ocurrida desde la adquisición de primeras materias hasta el origen del producto entrante en el proceso objeto de evaluación hasta el desecho de los residuos o su reciclaje tras el uso del producto por parte del consumidor (también denominado “de la cuna a la tumba” o C2G Cradle to Grave). En este caso el mapa de procesos abarca desde empresas a consumidores, con todas las etapas de la vida del producto, a partir de materias primas, a través de la fabricación, distribución, venta, consumo y eliminación o reciclado.Repasemos brevemente las fases que intervienen en el proceso de cálculoComprensión del ciclo de vida del productoTras la definición del modelo de ciclo de vida, la primera etapa, propiamente dicha de evaluación de huella de carbono es la de definición del ciclo de vida del producto. Así, para poder cuantificar la huella de carbono de un producto, necesariamente se ha de comprender y documentar cómo se obtiene dicho producto, integrando todas las etapas del ciclo de vida que se consideren en el modelo de negocio definido.Aunque no es la única herramienta la más comúnmente usada son los “mapas de proceso” que sintetizan las diferentes adecuaciones y transformaciones que sufren las materias primas hasta convertirse en el producto de un modo gráfico e intuitivo.figura 2 etapas del ciclo de vida de un proyecto agroalimentarioEn el caso de los productos agroalimentarios, se suelen definir las etapas del ciclo de vida descritas en la Fig 2. El análisis incluiría tanto las materias primas principales (como por ejemplo las aceitunas para elaborar aceite, las hortalizas para su venta o las uvas para producir vino,…) como secundarias (tales como un aditivo para tratamiento plaguicida, los filtros de pulido de un aceite de oliva o el alcohol vínico adicionado a un vino).Definición de alcances y límitesDe modo coherente con la definición del modelo de negocio es preciso definir el alcance y límites del sistema que se va a emplear como base y a reflejar en un mapa de proceso desagregado, conforme a lo antes expuesto.Dado que se trata de un criterio de máxima importancia y relevancia en los resultados de emisiones posteriores, los límites del sistema y las exclusiones deben justificarse específicamente en un texto anexo al diagrama de flujo o bien como una leyenda del diagrama de flujo. Las decisiones de exclusión y límites del sistema deben fundamentarse y justificarse oportunamente.Recopilación de datos relevantesUna vez se dispone de un mapa de procesos bien definido, del esquema de una tabla de las acciones asociadas a emisiones que deben ser evaluadas y de la selección de las acciones que están asociadas a emisiones “importantes”, la siguiente etapa consiste en recopilar los datos y magnitudes para poder proceder al cálculo. De un modo genérico, el cálculo de emisiones en cada etapa del ciclo de vida se compone de la aplicación de una cantidad asociada a una unidad (por ejemplo litros de gasóleo agrícola consumidos) que se multiplica por un factor de emisión (por ejemplo gramos de CO2 emitidos por kilómetro recorrido), aplicando las conversiones de unidades necesarias. Cálculo de la huella de carbono del productoTerminada la definición y depuración del mapa de proceso el siguiente paso metodológico consiste en identificar los datos que se precisan para efectuar el cálculo de la huella de carbono. Para facilitar el reporte final del resultado se suele abordar el cálculo por etapas de proceso (por ejemplo etapa de vendimia o agronomía del olivar). Con objeto de visualizar, de modo sencillo, las prioridades para cualquier plan de actuación y para documentar los compromisos de reducción y en qué áreas debe actuarse, debe identificarse el peso porcentual de cada etapa y operación en la huella de carbono global. Una vez obtenidas las emisiones globales de GEI (en gramos o kilogramos de CO2 eq / año) a la atmósfera para un determinado proceso completo integrando los procesos de la cadena de suministro aguas arriba (materias primas e insumos), los procesos propios y los procesos aguas debajo de distribución, consumo y fin de vida (desecho o reciclo de los materiales resultantes del consumo) es cuando se dispone del dato final de las emisiones totales. Evaluación de la incertidumbre de los cálculos La última fase para el cálculo de la huella de carbono es el cálculo de la incertidumbre. Ningún cálculo serio de huella de carbono no estima el nivel de incertidumbre a que está sometido el resultado. Sin esta estimación no sería posible proporcionar ningún nivel de confianza al receptor del valor. Las fuentes de incertidumbre que deben ser tomadas en cuenta son, habitualmente la incertidumbre técnica en los datos de actividad, así como por la natural variabilidad de los datos al ser medidos.ConclusionesEtiquetar la huella de carbono de un producto supone ventajas a los productores y minoristas de productos agroalimentarios. Las razones principales para hacerlo son tres: Para no quedar fuera del mercado. Las principales compañías han adoptado políticas para comercializar productos respetuosos con el medio ambiente. Estas políticas se aplican a los proveedores de sus productos por lo que si su empresa quiere vender a una de estas multinacionales debe conocer la huella de carbono de sus productos. No hacerlo podría dejar a su empresa fuera del mercado en pocos años.Para vender más. La imagen de marca de las empresas que han dado a conocer voluntariamente sus cifras de emisiones de gases efecto invernadero y han diseñado los mecanismos adecuados para reducirlas ha mejorado considerablemente. Los consumidores aprecian esta iniciativa empresarial y consideran su implicación con el medio ambiente como un valor añadido.Para ahorrar costes. Las mejoras que la reducción de la huella de carbono introduce en las organizaciones redundan en su mayor parte en una mejora de la competitividad ya que las actuaciones tienen como base un menor consumo de energía y/o combustibles y una mayor eficiencia energética.Pero estas ventajas no se producirán sin una rigurosidad en la metodología empleada en el cálculo de la huella de carbono. En CO2 Consulting nos gusta hablar de rentabilidad, pero siempre a través de la rigurosidad.

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